Primer domingo de Adviento
Se enciende la primera vela de la corona: la vela de la esperanza.
Inicio
Se reúne la familia o la comunidad alrededor de la corona de Adviento y se hace la señal de la cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Palabra de Dios
Lectura sugerida: Isaías 2, 1-5
Comienza el Adviento: un tiempo para despertar, vigilar y caminar hacia la luz del Señor. La Palabra nos invita a subir a su monte y a caminar en su luz.
Encendido de la vela
Se enciende la primera vela, la de la esperanza, mientras se dice:
℣. Señor, tu pueblo caminaba en tinieblas y tú le prometiste una gran luz.
℟. Ven, Señor Jesús, y enciende en nosotros la esperanza.
℣. Que esta primera llama nos recuerde que tú vienes, que estás cerca y que nunca nos abandonas.
℟. Ven, Señor Jesús, y enciende en nosotros la esperanza.
Oración
Oremos.
Dios de la esperanza, que guías a tu pueblo con la promesa de un Salvador, enciende en nuestros corazones la luz de la confianza. Al comenzar este tiempo de Adviento, enséñanos a esperar despiertos y a mantener el corazón abierto a tu venida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Para terminar
Se puede rezar juntos el Padre nuestro. Luego se dice:
℣. Ven, Señor Jesús.
℟. ¡Ven, Señor Jesús!
El Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
